Hasta ahora nunca había pensado por qué me gustaban los aviones, las hadas, los ángeles y la altura. Ahora empiezo a darme cuenta que tal vez sea porque desde arriba tenemos una visión de las cosas muy diferente a la de la tierra. No hay obstaculos que impidan ver, no existen los ruidos, solo el silencio y la magia.
Solo una vez he "pilotado" un avión de vuelo sin motor y es una de las mejores experiencias de mi vida. Me sentí libre en el silencio, en la inmensidad del cielo, donde todo se hace pequeño y solo estás tú y Dios. Nada importa,puedes ver más allá de lo que imaginabas y eso es lo que busco a ras de tierra, pero hay demasiados obstáculos, demasiado ruido que no me permite oir esa voz del niño interior (nuestro sabio niño interior).
Me gusta estar en la cima de una montaña, en un acantilado, en cualquier lugar que permita tener una visión amplia de lo que me rodea y de mi misma. Son lugares especiales para estar solo o con gente muy especial, cercana a tu alma, solo así puedes entender su magia. Cosas de la vida vivo en lo más llano del país.
Los ángeles y las hadas necesitan mucho más espacio y tiempo. Tampoco creo que es momento de hablar de ellos (espero que me lo permitan más adelante).
sábado, 18 de octubre de 2008
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Tristeza
No puedo levantar el vuelo si la tristeza me ha vencido.
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